* Hola, Mario, antes de nada, permíteme que me presente. Mi nombre es Daniel Corpas Hansen, y acabo de publicar mi primera obra literaria en formato eBook, ese que tanto recelo te inspira porque crees que puede suponer un fatal empobrecimiento de la cultura. Ignoro qué nos depara el futuro, la verdad, pero sí sé, por ejemplo, que desde que me cayó en las manos “La ciudad y los perros”, allá por la adolescencia tardía, te he leído con voracidad, y en algunos momentos tus palabras han llegado a producirme un placer casi físico. Asimismo, y asumo que estarás de acuerdo, soy de la opinión que el libro es tal vez el objeto material más bello creado por el hombre.

Sin embargo, lo que amo por encima de todas las cosas es la Literatura en sí, con mayúsculas, pues es, creo, algo tan grande, inabarcable y magnífico que trasciende por completo cualquier consideración acerca del soporte. Sea en papiro, pergamino o tablas de arcilla, la Literatura ya existía siglos antes de que Gutemberg inventara la imprenta, y con ella el libro tal y como lo conocemos.

Como bien sabes, a lo largo de la historia el ser humano ha escrito en las circunstancias más extremas: a la luz de las velas, en la oscura soledad de una celda o chapoteando en el barro de una trinchera bajo una lluvia de obuses enemigos. También conoces a buen seguro los entresijos del mundillo editorial, con sus bondades y miserias: no hay más que asomarse a cualquier librería para comprobar que los contados libros que nos hacen mejores (entre ellos los tuyos) conviven con miles de sub-productos deleznables que no merece la pena mentar aquí.

Dices que cuando los escritores escriban para las tabletas no lo van a hacer de la misma manera que lo hacen para papel. Evidentemente no soy quién para refutar las opiniones de un merecidísimo premio Nobel. Pero sí estoy en condiciones de afirmar que yo al menos no escribo pensando en un soporte determinado. Escribo, de hecho, procurando no pensar.

No pensar en lo difícil que es publicar cuando eres un don nadie. No pensar en lo difícil que va a ser mi vida teniendo en cuenta que esta es mi vocación, mi pasión y mi oficio. No pensar en lo difícil que es todo, carajo, y más en estos tiempos tan inciertos que corren.

Escribo, en definitiva, porque para mí es como respirar, y si no pudiera hacerlo preferiría estar muerto. Y te aseguro que Ipads, Kindles y demás engendros electrónicos son lo último que se me pasa por la cabeza cuando me siento delante del teclado a hacer lo único que sé hacer, y lo único que le da sentido a mi existencia.

No creo, por tanto, que haya nada que temer por parte de los eBooks: muchos serán infames, otros serán intrascendentes, y unos pocos, muy pocos, contendrán todo el mundo en sus páginas, aunque estas sean virtuales. Exactamente igual que ocurre con los libros de papel.

Sin más, gracias, Mario, por tu atención, y sobre todo por tu Literatura, un afectuoso saludo, DC

 

 

6 Responses to Carta abierta a Mario Vargas Llosa acerca del eBook

  1. Onagev dice:

    Esas nostalgias inauditas que aún se rezagan, son igual de anacrónicas como los “intelectuales premiados” que aplauden al toro moribundo en el ruedo.

    • tabano dice:

      Estoy de acuerdo. Creo que Lorenzo Silva, con su habitual y nada histriónica lucidez, dio en el clavo cuando dijo “El eBook ya está aquí. Los que no estamos somos nosotros”. Esa frase sintetiza a la perfección el estado actual del negocio editorial. Si Internet ha cambiado las reglas de la música y el cine, ¿por qué iba a ser diferente en lo tocante a Literatura?

  2. Luis dice:

    Creo que cuando leí por Twitter el comentario de Vargas Llosa escribí algo como “Seguro que los escribas dijeron algo parecido de la imprenta en su momento”. Pero es más, tu caso es precisamente uno de los que gana con los medios electrónicos: puedes autoeditarte con una facilidad pasmosa, saltando sobre quien haga falta y poniendo tus libros directamente en manos del lector.

    Ánimo y suerte.

    • tabano dice:

      Gracias!! Es curioso, muchas veces he pensado exactamente lo mismo, y me he imaginado un gag en el que dos copistas de la edad media comentan con inquietud y recelo las novedades del engendro de Gutemberg, que amenaza con dejarles sin trabajo. La historia se repite!
      De todas formas la autoedición no me parece la panacea, porque opino que aquel dicho de “Un hombre debe plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo” ha hecho bastante daño. Todo el mundo cree tener muchísimas cosas interesantes que decir, y corremos el riesgo real de que el mercado se sature con una oferta tan masiva y abrumadora que verdaderamente sea imposible procesarla, con lo que las propuestas de calidad podrían pasar desapercibidas y perderse.
      La incertidumbre reina, y es muy difícil visualizar cómo estará el sector de aquí a 10 años vista. Una cosa es segura: el mundo tiene la rara habilidad de seguir girando pase lo que pase.
      Un saludo, D

  3. Manuel Ocádiz Cano David dice:

    Yo creo que mientras se viva para escribir y no vivir de la escritura,bien sea en papel o en tabletas,este bonito oficio siempre será el más alto nivel intelectual al que puede aspirar el ser humano.

    • tabano dice:

      Sí, cierto, esto más que un medio para ganarse la vida es una forma de vida. Lamentablemente el ser humano tiene una serie de necesidades elementales, entre ellas ingerir alimento con cierta regularidad, que son las que nos obligan a hacer cosas que detestamos (trabajar en algo desmotivador) y nos impide ser realmente libres.
      Pero está claro que la Literatura como camino no está hecha para personas prácticas que aspiran a vivir cómodamente. Aunque quizá no es uno el que elige esta vida, sino que se limita a dejarse elegir por ella, quién sabe…

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