Esta conversación de Harss con Julio Cortázar es, más que probablemente, la más literaria del libro; parece una paradoja pero no lo es: es, también, la más vivida del libro, la que sustancia más la palabra vida.

En algún momento Cortázar le dice a Harss que en sus libros anteriores (Bestiario, Las armas secretas) él no había llegado aún al alma humana, al hueso mismo de la vida, y que eso empezó a ocurrir en Los premios y terminó de pasar enRayuela. La vida, la libertad y el humor, esos son ingredientes máximos de la novela. Los percibió Harss y de ello hablaron. Al principio, en esa conversación, Julio fue el hombre tímido que su entrevistador describe; como si entre ellos dos comenzara un combate de tímidos, uno va siguiendo ese discurso doble como quien ve bailar en un alambre (o en la tabla sobre la que Oliveira ve venir, en el vacío, a la mujer que le trae objetos que precisa para su obra doméstica) a dos seres humanos que han sido señalados para explicarRayuela como si este libro fuera un ser humano.

 

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